Procrastinación

No se me ocurre tema más apropiado para retomar este blog que dedicar un post a la procrastinación. La palabreja que, aunque no reconocen los diccionarios informáticos, es puramente castellana. Procastinar, según la RAE, es diferir o aplazar. Escueta definición que no hace justifica a su uso específico en la actualidad, probablemente derivado del término inglés procrastination.

Hoy (al menos en este post), hablamos de procrastinar cuando aplazamos una actividad por miedo al fracaso, a la imperfección o a las expectativas imposibles. Por supuesto, los más prácticos y poco sutiles considerarán que esta no es más que una forma eufemística de nombrar la pereza, la falta de constancia o la desorganización en su sentido más tradicional. Y ahí queda todo. Al fin y al cabo, yo también lo pensaba. Pero, como siempre, las cosas no son tan sencillas. No es una cuestión de energía o de organización. Neil Fiore, un especialista en la materia, define la procrastinación como “un mecanismo para enfrentar a la ansiedad asociada con iniciar o cumplir cualquier tarea o decisión”.  Más concretamente, “la verdadera angustia proviene de la constante ansiedad por postergar, del sufrimiento de culpa derivado de la calidad inferior de los proyectos llevados a cabo en el último minuto y del fuerte remordimiento que nos produce dejar escapar las oportunidades de la vida”.

¿Se puede procrastinar en medio de un proyecto de creación de una empresa consultora? ¿y respecto a la actualización de un blog asociado? Créanme si les digo que sí. Si al grado de dificultad del reto y la energía requerida para compatibilizarlo con el trabajo y el ritmo natural de la vida le sumamos la alta exigencia personal que le imprime quien esto escribe (estamos ante un ejemplo típico del “este proyecto soy yo”) el resultado puede ser una eficaz palanca para la procrastinación.

En realidad, tal y como señala Fiore en su obra Hazlo Ahora,  “el prototipo del procrastinador cumple la mayoría de los requerimientos a tiempo, pero la presión por hacer las cosas en el último minuto le provoca una ansiedad innecesaria y perjudica la calidad del resultado final de su trabajo”. Por eso, el ámbito donde la dilación adquiere mayor fuerza es en aquellos proyectos sin fecha límite y sin clientes externos.

¿Es posible superar la tendencia a la procrastinación? A ello he dedicado principalmente los últimos meses, porque existen fórmulas para ello. Espero que la marcha de este blog ratifique positivamente mis esfuerzos.

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Una respuesta a Procrastinación

  1. Ulises dijo:

    Manuel, muchas gracias por tu blog.
    Después de leer esto, me he suscrito al mismo.
    Creo que hay mucho procrastinado por ahí suelto.

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